¿El llanto de los niños inocentes… lo escuchas?

“Los hechos no dejan de existir porque se ignoren”.  —Aldous Huxley

Estamos en el tiempo de adviento preparando nos para celebrar uno de los misterios más profundos de la fe cristiana, la encarnación del Señor.  En el contexto de la narración del nacimiento del Niño Jesús, el evangelista Mateo narra un episodio conmovedor, la matanza de los niños inocentes por el rey Herodes (Mateo 2: 16-18).  “Entonces Herodes…se enfureció en gran manera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores”.  El rey Herodes, cegado por ‘el poder’ manda a sus hombres a exterminar los niños, hecho que se conoce como “la matanza de los inocentes”.  No es un hecho del pasado, sino uno hecho que se repite en la historia del mundo actual.  Al dar un vistazo sobre el panorama mundial, es obvio que quienes pagan el plato roto de las guerras, los conflictos, los actos egoístas de los poderosos son los niños.  Los números nos hablan.  Más de 350 millones de niños viven en zonas de guerra y conflicto.  Alrededor de 600 millones de niños viven en la pobreza extrema a nivel mundial. Estos niños son mucho más propensos a desnutrirse, enfermarse y trabajar en condiciones peligrosas o de explotación (cf. ‘Save Children’).  Según WHO, a nivel mundial, se estima que 1 billón de niños de 2 a 17 años de edad, han sufrido violencia física, sexual o emocional o negligencia en el último año.

En este contexto quisiera enfocar mi atención en la importancia de la prevención del maltrato infantil, una responsabilidad y tarea de todos.  Es interesante hacer una lectura de los versículos que preceden al hecho de la matanza de los niños (Mateo 2: 13 – 15) desde una perspectiva de prevención.  El texto nos dice que, advertido en el sueño por un ángel del Señor, José tomó al Niño y a su madre, y se trasladó a Egipto, obviamente para proteger al Niño del peligro que representaba el rey Herodes.  José como padre adoptivo del niño Jesús toma seriamente su responsabilidad de proteger y cuidarlo.  En el contexto actual, hablamos de la paternidad responsable.  La paternidad responsable es la espiritualidad de la familia donde los papás acogen, nutren, y protegen el don de la vida con amor y esmero.  Tienen la gran tarea de proveer el bienestar material, físico, psicológico y espiritual de los hijos y guiarlos continuamente para hacer de ellos personas responsables en la familia y en la sociedad.

Es una señal positiva que hoy en día exista una mayor conciencia acerca de la necesidad de proteger a los niños del maltrato y de llevar a cabo programas de prevención. También existe la necesidad urgente de aunar esfuerzos a través de redes internacionales para hacer que la salvaguardia de los menores sea más eficaz y exitosa.  Sin embargo, se puede identificar tres actitudes que la sociedad en general ha mantenido en cuanto al problema del maltrato infantil, especialmente cuando se trata del abuso sexual de los niños.  (i) Un intento consciente de mantener la realidad oculta, (ii) la ignorancia con respecto a la situación real, (iii) y una actitud de indiferencia.

El impacto del maltrato infantil puede ser profundo y duradero en los niños.  Es tiempo para abrir los ojos y ser protagonistas para salvaguardar a los niños de los maltratos.  Por lo tanto, es fundamental implementar programas de prevención para crear un ambiente seguro para los niños.  En este proceso, el papel de una formación integral es inevitable y necesario. A través de una formación adecuada, podremos superar esas actitudes mencionadas anteriormente y permitir que las personas sean proactivas y protectoras con respecto a todo el problema del maltrato infantil.

En la narración del nacimiento del Niño Jesús, vemos a una familia, la familia de José y María buscando refugio, protegiendo al Niño recién nacido del peligro y siendo una familia refugiada en el país de Egipto.  También vemos a otras familias y niños siendo víctimas de la sed ciega del “poder” del rey Herodes…historia que se repite hoy.  ¿Qué haremos, qué harías tú al respecto?